✝"¿Has bailado con el demonio bajo la luz de la luna?"✝

lunes, 1 de octubre de 2012

Baldosas



Llegó la oscuridad, y con ella, una lágrima. Por suerte no todo llega en el orden oportuno. Con el tiempo se aprende –la mayoría de las veces de forma inconsciente- que los acontecimientos no tienen por qué ser lineales, aunque desde luego las estructuras mentales parecen estar preparadas para ello. Es como si tuviéramos el cerebro alicatado con una serie de baldosas grabadas con números ordinales (a modo de camino de baldosas amarillas, pero tal vez un poquito más sobrio): la primera, la segunda, la tercera, la cuarta... Vas poniendo tu pie mental sobre ellas, de una en una, sin saltártelas, ya que la anterior es una consecuencia necesaria de la siguiente, y así, como por arte de magia, van apareciendo una detrás de otra, hasta que la cadena de acontecimientos se termina, bien para comenzar una nueva, bien para estancarse en un número del que, a veces, uno puede llegar a sentirse preso. ¡Cuánto mal ha hecho tanta matemática a nuestras tiernas y sensibles neuronas! Pero no se debe desesperar, siempre hay un consuelo: gracias al cielo y a Cortázar existen las Rayuelas, gracias a la Liebre existen los atajos –gracias a la de Marzo, las prisas-, por no hablar de los puentes, los saltos, las regresiones, el wu way y toda esa parafernalia New Age, que en definitiva, y a grandes rasgos, viene a definir lo que se suele llamar libre albedrío, en realidad, todo aquello que le aporta un poco de color a esta historia. Desde luego sé, no me engaño, que más de un eventual lector pensará que no hay calada sin cigarro, ni reflejo sin espejo al que asomarse, ni un orgasmo sin sexo… aún así, y debido a qué todavía ando en busca de la iluminación sin haberla obtenido, y por lo tanto, en vez de certezas me conformo con la triste y fría esperanza, creo, y espero -aunque no SÉ- pero me permito decir, que a todo cerdo le llegará su San Martín, tarde o temprano.

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