✝"¿Has bailado con el demonio bajo la luz de la luna?"✝

martes, 28 de agosto de 2012

El juego de la Vida







La vida es un ejemplo de resistencia y de sabiduría, es aplicar tu mente y controlar tus emociones, es vivir con paz y serenidad, por más que quieras arreglar las cosas, sólo lo podrás hacerlo con paciencia, no puedes ir corriendo con los ojos cerrados pues caerás, caminarás despacio, observando y con los ojos bien abiertos, analiza no juzgues, aquieta tu mente, y te llegarán las respuestas, aunque muchas de ellas no te convenzan al final habrá recompensa.

Así que intenta lo imposible, trata de no hablar mucho, pero si piensa mucho lo que vayas a decir, de tu vida deja algo o mucho sólo para ti, no deben de saber todo de ti ese es un buen consejo. No esperes mucho de los demás, pues puede que te lleves alguno que otro desencanto pero de tu parte siempre da más de lo que esperan de ti, claro todo en su justa medida. Se con los demás como quieres que sean contigo, la belleza del ser humano esa que engrandece su espíritu radica en la honestidad, bondad, responsabilidad.

Haz siempre que tu palabra sea ley cumple lo que prometes a ti mismo y a los demás, piensa antes de hablar, se honrado y confiable, no necesitas alardear mucho pues la belleza no necesita ni hablar para que uno la admire, los hechos hablaran por ti, tus actos y acciones te respaldaran, tu conocimiento y tu sabiduría serán tu soporte.

Así que juguemos este juego llamado vida, con las mejores pensamientos, una mente serena te dará respuestas claras, una conciencia con sabiduría te enseñará que no existe la derrota, pues sólo hay enseñanzas que te servirán para coronar tu futuras victorias, que un espíritu fuerte te hará ganar y un alma sencilla te hará grande. No juzgues todos somos aprendices en este juego.

Sabrás que has ganado cuando no necesitas de factores externos para ser feliz, pues la felicidad será parte de ti. No es malo querer tener más eso es superarse, equilibrio es la palabra clave, aleja de ti la flojera mental, haz cambios y no temas equivocarte, limpia tu mente, analiza y observa. Pero todo esto debe ser fundamentado en el AMOR pues es él es el As para conquistar tu victoria.

jueves, 23 de agosto de 2012

Realidad





Solo resuenan ahora los dulces acordes de aquella olvidada guitarra atigrada, mientras el sol se funde en la noche dejando solamente un triste hálito de vida en las calles.
Nada puede retroceder el tiempo; los desgarradores pasos caminados y las dolorosas palabras ya dichas se hunden en el recuerdo marcando en él, el feroz camino del horroroso olvido.
Nadie puede recuperar lo perdido; cuando las crueles garras del tiempo se cierran y los filosos colmillos de la verdad se hunden en nuestra conciencia, dejando solo una insignificante sombra de lo que una vez fuimos. Lo único que dejará intacto será el violento deseo de la muerte.
Nada esta perdido, todo juega un papel en el deplorable azar de la vida; los fracasos pasan destruyendo todo cuanto la miserable luz de la gastada luna alumbra, dejando hasta nuestras más deplorables creencias ahorcadas con la cruda cuerda de la realidad.
Nadie cambia.
Encerrados en la profundidad de nuestros pensamientos, solo logramos ahogarnos en una locura permanente, que acorrala los sentimientos hasta volverlos tenebrosamente oscuros.
Suenan los acordes nuevamente, anuncia la llegada de otro día de sombra.
Todo en la ciudad es silencio. Solo me queda entre la niebla el cantar de algún amor pasajero, que olvidado en el cajón de algún armario pide a gritos una inencontrable salida.
Y que aunque quiebre sus dedos en el rasguño de la libertad, jamás verá ni siquiera un destello de su nato salvajismo.
Solo el odio es constante; navega por los ríos de las almas contaminando todo a su paso, soltando en su andar el repugnante hedor de la infelicidad para dejarnos sin rumbo alguno, para lograr que al fin caigamos rendidos ante aquellos aterradores miedos otra vez, y tratemos de huir escalando temores y esquivando verdades hirientes.
Todo se apaga.
La misma dulce esencia que alguna vez brillaba cegadoramente en nuestro interior, se irá extinguiendo poco a poco, cuando la sangre de aquellas eternas heridas inunde de tal manera los corazones, hasta conseguir que la vela de nuestra esperanza se apague sin la más mínima posibilidad de volver a encenderla.
Nada nos sostiene.
Cuando los cimientos de nuestra pobre existencia se desmoronan tristemente y aquellos puntos de apoyo se disuelven como pasajeros espejismos, sabremos que sólo nos queda dejarnos caer y ver en que escalofriante superficie aterrizaremos.
Nadie nos sobrevive, porque cuando nuestras almas se hunden en el profundo sueño de la muerte, y nuestros cuerpos yacen ya sin vida alguna, lo único que quedará será el cruel recuerdo en la atormentada mente de algún errante viajero que nos llora muy poco y pronto nos olvidará.
La vieja guitarra toca ahora sus últimas notas; se ve ahogada por un desgarrador grito de desesperación, que implora en su pasar sólo un cálido consuelo que jamás llega, porque todo es frío. Las congeladas suplicas, quedan cruelmente suspendidas bajo los hilos del vivaz tormento que logra manipular y mover a su rebuscado antojo, todo en nuestras vidas.
Nada esta bajo control.
Todas nuestras acciones se ven duramente afectadas por algún avaro desconocido, que con el fin de obtenerlo todo, compra hasta el oxigeno que respiramos y logra conscientemente atraparnos en la invisible jaula de la soledad, aislándonos de todo aquello que nos recuerde a algo.
La vida pasa.
Y finalmente se va. Destruye y crea eslabones de esta cadena, sin saber que en la historia personal de cada ser, lo eslabones son irremplazables.
Que aunque destruya para luego volver a crear, nunca, jamás
podrá hacer dos iguales.

Somos Polvo






Somos polvo en el aire, partículas que se desvanecen en el tiempo, una historia en el ayer, sólo un momento que se ha marchado para nunca volver. Somos lo que fue y nada más, un soplido de las olas amargas de la soledad, polvo de estrella, sólo piel, que en nuestro recuerdo permanecerá constante en las memorias de lo que pudo ser.

Somos tiempo, somos aire, somos nada, sólo un pedazo de cielo que se desvanece en la eternidad. Sólo somos y más nunca seremos, mientras nos perdemos en el frio sereno de la inmensidad, insondable oscuridad que permite a las memorias descansar en paz.